Patio Mariano Amaya, 4

C/ Mariano Amaya, 4

Mariano  Amaya.4 (Antiguamente el Peral)

Antigua casa de vecinos del siglo XIX que la adquirió el Duque de Hornachuelos cambiando en ella toda la estructura principal de la fachada, quedando como está actualmente. Más tarde pasó a ser de nuestra familia paterna hasta nuestros días.

En ella vivieron hasta seis familias con derecho a compartir fogones, pilas de lavar y retrete y por supuesto el patio ubicado en la zona central de la casa con 53m2, de arquitectura antigua. Con el paso de los años y las reformas que ha tenido se ha podido recuperar munchos aspectos que estaban tapados y hemos dejado a la vista las bóvedas de la parte alta de la ventana y del pozo. El suelo del patio sigue siendo el enchinado de bolo o canto de río original cordobés puesto que nunca se ha cambiado. El pozo de origen árabe tiene veinte metros de profundidad. En el fondo de éste se encuentra una verja que llega a los subterráneos de la ciudad. De él contaban los antiguos una leyenda que al anochecer salía de dicho pozo un monje con el nombre de Padre Mariano Amaya párroco de la iglesia de San Lorenzo y promotor de la fundación Salesiana de Córdoba en 1901 para velar y cuidar de la casa y de todos los que en ella viven. Gracias a este pozo, cuando llueve se recoge el agua mediante una canal, y esta agua la utilizamos cuando regamos nuestras flores.

La puerta de hierro que permite acceder a esta casa tiene su origen en torno a mediados del siglo XIX. Tras ella se abre un pequeño zaguán decorado con azulejos en sus paredes y con una solería de diseño antiguo. Una vez atravesado este zaguán se accede a uno de los dos pórticos que en cada uno de los dos extremos cortos del patio se hayan.

A la izquierda del primero, una estrecha escalera que conduce a la planta alta de esta casa. Sus escalones están llenos de botellas antiguas y radios de épocas pasadas.

El difunto marido de la actual propietaria, Antonio Almenara Sánchez era un fanático de las cosas antiguas, con el tiempo se hizo de una larga colección de utensilios como: aparatos de radio, ventiladores, planchas, maquinas de coser, herraduras, todo tipo de herramientas, encendedores, etc. Su rincón favorito era la bodega que para él tenia un encanto especial, decoraba  la pared con todas sus cosas para la época del concurso, y cada año había algo nuevo. Abrir su casa para que la gente pudiera ver su patio, sus antigüedades y las flores que su mujer aún cuida y arregla, era un orgullo para él. Fue uno de los promotores de la asociación “Claveles y Gitanillas”.

El patio participó en el festival de patios por primera vez en el año1993. Durante dos años consecutivos 1995 y 1996 obtuvo un accésit y otro en el 2007 y una mención Especial en el 2010. A lo largo de los años se ha tenido más cuidado por conservar la solera y antigüedad de un típico patio cordobés. Hay más de 50 variedades florales que su cuidadora mima con sus manos año tras año. Su dedicación a las miniaturas es asombrosa. Ver sus caracoles, dedales, caracolas y bombillas, ofreciéndole su amor y cariño que las plantas necesitan.

Tras cuatro años sin participar en el concurso, abrió hace dos con munchos cambios, el más novedoso el color de sus macetas abandonando el verde carruaje por el rojo borbollón y poniéndole un pequeño letrero a cada maceta con el nombre de la planta para identificarlas. Así, a parte de disfrutar del patio, de su olor y color, se aprende conociendo los nombres de las plantas. Se ha sustituido el ya ajado naranjo californio por un navelino y en la tinaja central hay sembrado un Abutilon Megapotamicum, no se asusten del nombre ya verán el letrerito que se trata de un árbol de farolillos chinos.

Esta casa Patio ya con la tercera generación de cuidadores, abuela, madre y nieto, abre sus puertas para que el viajero pueda disfrutar de ella, al igual que los niños que buscan como locos nuestra tortuga entre las macetas y el nuevo agaporni.

Puntos de Venta
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