Patio Frailes, 6

C/ Frailes, 6

Nos encontramos en la casa patio conocida como Vesubio, propiedad de Virginia Molina y su esposo Pedro. Este patio participa en el concurso de Patios en la modalidad de arquitectura antigua y entenderán el porqué si les digo que aunque está reformada, esta casa tiene más de 400 años de antigüedad. Ellos la compraron en 2005 y la fueron restaurando ellos mismos poco a poco y con mucho trabajo.

Hemos accedido a la vivienda a través de un gran zaguán de ladrillo antiguo y piedra en el cual, al realizar las obras de restauración necesarias para hacer la casa habitable, -ya que se encontraba en muy malas condiciones cuando fue adquirida-, encontraron que tras sus muros cubiertos de azulejos blancos aparecieron estos ladrillos y piedras que ahora se pueden apreciar. En algunos casos son nuevos pero otros son reutilizados de otras partes de la casa.

Accediendo al patio destaca primero su pozo, con un brocal árabe que le trajeron después de estar viviendo en la casa. Dicho brocal es árabe y la columna que sostiene los arcos de ladrillo visto de la galería es romana. Como podrán observar uno de los principales atractivos es su escalera en la cual aparece escrita con letras árabes este precioso poema que escribió la hija de Virginia y Pedro llamada Selene el cual dice así: “bajo mis pies entre mis manos desgarro el mundo”. La barandilla de la escalera también es de materiales reutilizados, curiosamente son de unas rejas de la antigua vivienda. Con las tejas hicieron estos focos que iluminan el patio de noche. Donde ahora está la fuente hubo un pequeño aseo.

En la anterior vivienda que fue casa patio vivieron cinco familias pero poco más sabemos de ellas.

Sus actuales propietarios dedican este espacio a distintas actividades culturales, desde conciertos hasta recitales y cualquier otro que se preste. La armonía de sus colores es embriagadora su color azul añil casi lo baña todo además del blanco y el color tierra.

El sonido del agua nos indica la presencia de una fuente ubicada en un soportal con vigas de madera.

El color añil de sus macetas repletas de flores y paredes contrastando con el ladrillo antiguo de las mismas impregna al patio de un ambiente mágico y acogedor.

Un estrafalario limonero y una original escritura de un poema en la contrahuella de la escalera, dan un toque pintoresco a este espacio cargado de embrujo.

Entre sus plantas destacan: sus gitanillas, un cactus llamado pluma de Santa Teresa y otro de navidad, margaritas por supuesto. El cuidado del patio y las plantas se lo dejan a Pedro. En la pared izquierda del zaguán hay colgado un poema escrito por su abuelo, ella lo tiene enmarcado para que sus visitantes puedan disfrutarlo.

Al salir nos fijamos en su fachada de color azul añil también. Virginia nos explica el porqué de este color, resulta que viajó a Grecia hace años junto a una amiga y quedó prendada de las casas pintadas de azul y blanco. Juro a su amiga que el día que ella tuviera una casa la pintaría con esos colores y como lo prometido es deuda así lo hizo.

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